Este cartel fue el seleccionado por el Ayuntamiento de San Sebastián como imagen principal para la programación navideña de la ciudad. El concepto gira en torno a una "caja de sorpresas" que estalla, simbolizando el inicio de las festividades y la diversidad de actividades. El objetivo era transmitir una explosión de alegría y dinamismo que captara la atención del ciudadano desde el primer impacto visual.

A nivel técnico, el proyecto se basó en el collage digital, combinando texturas, recortes fotográficos y formas orgánicas para generar profundidad y movimiento. La composición busca romper los márgenes de la caja para proyectar esa sensación de diversión sin límites, utilizando una paleta de colores vibrante que moderniza la estética navideña tradicional y la acerca a un público joven y familiar.